Virginidad y sexualidad (II)
Creo que no me expliqué o no se entendió bien lo que quise decir. Pero matizo:
Cada cual es libre de hacer lo que quiera con su cuerpo. Tanto la virginidad como la promiscuidad me parecen (salvando los extremos) defendibles.
Lo que quise decir es que sea cual sea la decisión, sugiero que se tome por motivos propios, no externos. Si quieres ser virgen, adelante. Si quieres esperar a tu príncipe azul, adelante. Si quieres irte con el hijo del obispo, el voleibolista y otros, adelante también. Pero así como hay gente que tiene sexo con el objetivo principal de contárselo a sus amistades, hay gente también que se reprime por motivos de sociedad.
Obviamente cualquier persona que se lea mi blog se da cuenta que pertenezco al grupo de los promiscuos, y que entiendo menos al grupo que se puede pasar más rato sin serlo. Eso era todo, espero no haber ofendido a nadie innecesariamente, no era la intención.
Y cuando dije sola y lamentablemente, me refería a que solo he conocido a ciertas personas por Internet. Al único habitué de aquí que conozco en persona es al Turco. Y se acabó de los habitués, no conozco a nadie más en persona.
Por supuesto, también, existen otras aristas en casi todas las situaciones. Pero estoy definiéndome en una dimensión púramente sexual, porque a veces la decisión y motivación elemental son sexuales. Cuando deja de serlo, no tiene vigencia en esta dimensión.