El subibaja
El Ex me llama hoy para decirme que me ha dado un poder que me permitirá pedir préstamos con la propiedad. Se lo agradezco, y me dice que «no quise ser maleducado en la cena anterior, espero que no te haya herido». La verdad es que no entiendo en qué fase vas por todo esto, respondo.
«Es muy fácil de ver». No entiende mi contestación, piensa que me refiero únicamente a la cena, pero es en general lo que ha ocurrido en estos cinco meses. El otro día su mejor amigo me comentaba que el Ex esperaba que yo le salvara en julio. ¿Cómo? Ofendiéndome y arrinconándome, se ve.
Tiene una disonancia cognitiva gigantesca, espero que se mejore. Que su travesía en el desierto le ilumine un poco. Otro amigo dice: «Ojalá que conozca a un cabró para que se dé cuenta de lo bueno que fue Parsimón con él». Eso es demasiado, y además, ¿de qué serviría? Ya de nada. No queda nada, apenas buena voluntad.