¿Pero eres gilipollas o qué?
A Pavarotti no le fue bien con su ex. Me cuenta que pasaron la noche juntos sin incidencias sexuales, y tenemos una larga conversación telefónica sobre sus obligaciones. Le digo que a su ex le tiene que contar la verdad: que ya no siente nada por él. Pero se resiste. Mientras tanto, tantea conmigo. «Yo no tengo el carácter que te gusta, ¿verdad?» Posteriormente añade que me siente «un poco indiferente».
Con este chico ha sido un largo y nada coordinado vals. Me puse en quinta con él, me frenó, se puso en quinta conmigo y luego rectificó, y ahora parece que quiere la quinta otra vez. Parece mentira que nos hayamos conocido hace menos de dos meses, porque es tan invasivo que me resulta una eternidad a veces. No es mala persona, ni incordioso en casi ningún aspecto, pero tiene caprichitos súbitos y unas exigencias de Virgo tan ridículas que me ponen mal.
Y no se ha dado cuenta que quiero estar con el Alteñito. Se lo he dicho, pero nada. Dan ganas de cogerle por los hombros y hacerle la pregunta titular de esta entrada.