" /> Parsimonia: Octubre 2005 Archives

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09:42 del 19 de Octubre de 2005

¿Pero eres gilipollas o qué?

A Pavarotti no le fue bien con su ex. Me cuenta que pasaron la noche juntos sin incidencias sexuales, y tenemos una larga conversación telefónica sobre sus obligaciones. Le digo que a su ex le tiene que contar la verdad: que ya no siente nada por él. Pero se resiste. Mientras tanto, tantea conmigo. «Yo no tengo el carácter que te gusta, ¿verdad?» Posteriormente añade que me siente «un poco indiferente».

Con este chico ha sido un largo y nada coordinado vals. Me puse en quinta con él, me frenó, se puso en quinta conmigo y luego rectificó, y ahora parece que quiere la quinta otra vez. Parece mentira que nos hayamos conocido hace menos de dos meses, porque es tan invasivo que me resulta una eternidad a veces. No es mala persona, ni incordioso en casi ningún aspecto, pero tiene caprichitos súbitos y unas exigencias de Virgo tan ridículas que me ponen mal.

Y no se ha dado cuenta que quiero estar con el Alteñito. Se lo he dicho, pero nada. Dan ganas de cogerle por los hombros y hacerle la pregunta titular de esta entrada.

09:36 del 16 de Octubre de 2005

Fracaso como filme noir

Creía que iba ser una despedida entre maestro y alumno. Pavarotti se va a ver a su ex, para pasarse el día con él. Llevaba 10 noches seguidas en casa conmigo, algo que se romperá ésta. Hemos tenido tiranteces las dos últimas noches, y francamente me hace falta estar solo por un rato. Anoche no hicimos nada, y esta mañana me despierto tardísimo.

Cuando por fin sale, le doy un abrazo y le deseo lo mejor. La gente dice que soy muy cariñoso y mis abrazos y caricias suelen ser bastante cotizadas. El caso es que un abrazo de buena fe se convierte (¿degenera?) cinco minutos más tarde en un revolcón por la cama. No lo planifiqué así. Pero así sale. Toda la intención del gesto se vuelve nada y me siento culpable por muchos motivos.

00:33 del 13 de Octubre de 2005

Problemas con Movable Type

He tenido unos problemitas con Movable Type, hice un breve éxodo con Wordpress, pero vuelvo.

La canción de Pavarotti

Me aburre, sencillamente ha dejado de excitarme. Se lo puedo atribuir a muchos motivos, pero creo que ha sido su ambivalencia y sus ganas de pelear por gusto. Ambivalencia porque no sabe si quiere a su ex, y no afronta sus sentimientos de una manera madura para sus 28 años. Prefiere sumirse en unas tinieblas de contradicción y pantomima. No le puedo culpar, es mucho más fácil hacer eso. Pero ahora que su ex, Peter, ha venido a la ciudad de repente, prefiere seguir dando vueltas.

«El sábado me pasaré el día con mi amigo Peter», me dice, como si fuera la cosa más natural de mundo y como si fueran a recoger setas al monte. Me da igual, pero me repatea que sea capaz de mentirse. El Peter tampoco es un adalid de la consecuencia y de la madurez: ha venido aquí pero a sus 38 tacos (años) es incapaz de decirle a Pavarotti que viene a por él. Consecuencia, una empanada.

Hace casi una semana que aunque dormimos juntos, no tenemos sexo. Le estoy empujando suavemente para que se vaya, me pongo más arisco, más maniqueísta y me enfrento más. Es antinatural en mí, que suelo ser tan dócil y armónico. Y de paso me incomoda porque tengo madera de dictador.

En fin, que sigo pensando en el Alteñito. Acabo de salir de una enfermedad que exigía antibióticos y esta mañana me hice una señora masturbación (iba a decir paja, pero quedaba muy feo) a su nombre. No sé lo que va a pasar, pero ya me he cansado de Pavarotti.

00:26 del 11 de Octubre de 2005

Lo opuesto al amor

La gente y la mayoría de los tests de inteligencia suelen convertir al antónimo del amor en odio. O sea, su opuesto. En cierto sentido es cierto, pero para odiar a alguien de verdad tienes que invertir una cantidad importante de emociones. A las dos personas que llegué a odiar en su momento en mi vida las había amado bastante antes.

Pero en cuanto a frecuencia emocional, lo opuesto al amor es la indiferencia. Es lo que siento por el Ex, absoluta indiferencia. Es triste sentirlo después de 10 años, pero creo que fue el abandono emocional y la combinación de situaciones raras y tensas en estos tres meses de divorcio. Al final, me da exactamente igual. Me parece triste, no me gusta sentirme así, pero no por ello deja de ser cierto. Ya no lo quiero, ya no siento nada por él. Después de una década, he logrado imitar su aparente indiferencia, pero esta vez de veras.