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06:39 del 31 de Agosto de 2005

La pelea

Estuve con JA todo el fin de semana, y una de las cosas que pasó fue que se apareció el Ex el sábado por la tarde, sin avisar.

Yo estaba trabajando, JA respondiendo correos electrónicos, pero fui un poco seco con el Ex.

Luego, ya con Pedro a cuestas (literalmente, porque mi mejor amigo estaba francamente imposible, y se burló de JA y todo), nos fuimos a cenar.

JA me comenta que había sido demasiado duro con el Ex, y que deberíamos invitarle. Cedo, le llamo y cenamos. Fue bastante incómodo, el Ex hablando con Pedro sobre el tema favorito de este: el sexo.

«Me he buscado un fuck buddy que es completamente activo», le comenta a Pedro.

Pedro, que tiene una capacidad inusitado para ser un perfecto maleducado, se burla de JA.

Según JA, el Ex me mira con ojos de carnero degollado. La velada se acaba pronto, a Dios gracias.

Al día siguiente me llama Pedro y le digo que ha sido un perfecto maleducado, se intenta defender pero obviamente juzga al jovísimo JA por su apariencia y no le ha gustado.

Hoy le recuerdo por mensajero al Ex que me voy de viaje. Entonces me dice que no se ha recuperado de la cena.

- ¿De qué cena?

- De la mía con él él sábado.

- ¿Te estás o estabas acostando con JA?

-Sí, ¿pero eso que importa?

- Me pareció vengativo y de mal gusto. Todavía estoy a flor de piel (raw) con lo nuestro.

En el mensajero soy cortés y conciliatorio. De hecho el Turco tiene la cortesía de llamarme para desearme un buen viaje mañana y no puedo hablar con él.

Pero luego por carta pongo las cosas en su sitio:

- Han pasado 52 días desde que rompimos.

- Desde que se inventó la palabra no, se puede rechazar este tipo de invitaciones.

- No tengo ganas de ser vengativo ni de mal gusto, ni fue mi intención. Aunque mal gusto puede ser pasarse horas en bear411.com mientras utilizas mi perfil de Windows. Y tampoco lo de activo completo estuvo de lo más educado.

No sabe qué contestarme, en cierta manera porque (creo) he sido arrollador.

Lo que tampoco sabe es que he estado a punto de mandarle a tomar por culo. Muy cerca he andado.

Una cosa, le cuento luego a JA, es expresar impresiones («me ha sentado mal», «me resultó desagradable»), otra muy distinta es acusar a alguien de algo que jamás ha tenido. El caso es que ya lo he olvidado y él, muy lamentablemente, no me ha olvidado.

Esperemos que el tiempo sane más la cosa, pero hoy por hoy vamos mal para tener algo.

22:15 del 29 de Agosto de 2005

Setenta horas

Pasar setenta horas seguidas con una persona te lleva a conocerla, sobre todo si el jueves ni le conocías.

Con AJ la cosa se vuelve matizada, hemos tenido todo tipo de intimidades, pero nos decimos (no sé muy bien si a título de pantomima o no) de que todo esto es un ejercicio hedonístico.

Me encariño, para qué negarlo, pero hoy al cenar con él soy sincero: «hace algunos años, un poeta (que fue a la cárcel por escribir un poema) me dio un buen consejo sobre un amor complicado: "suéltalo, que sea libre y haz todo lo que te pida". Lo procuro seguir, aun cuando miento y digo que lo procuro seguir.

«Pero a veces me parece difícil. Porque veo a personas pasar que merecen la pena, que me invitan a tomar baza, a controlar. A personas como el Alteñito, como Amazón, o como...tú.

«Y aunque conoceros me provoca controlar, hacer algo proactivo para manteneros, no lo hago. Eso es en contra de mi naturaleza, ajeno a mí...hacer lo que es para la relación natural en sí».

Me entiende, yo me leo y no me entiende. Pero sabe lo que digo. Con su ex trae una empanada mental que me desilusiona un poco. Pero por otro lado es respirar realidad.

Lo que omito es: «tengo miedo a perder personas como el Alteñito, Amazón y tú».

Para colmo, El Turco me comenta que el Alteñito no sigue mis admoniciones (ni las propias) y que está coladito. Absolutamente coladito. Éticamente ya sí que no sé lo que hacer, aparte de comentarle lo de JA.

19:43 del 23 de Agosto de 2005

La cantera se agota

Primero el voleibolista acabó su temporada en la ciudad y se fue a Nueva York. Adiós. Y después, Amazón me quiere confesar algo, después de darme largas un par de veces. «Te he mentido, [Parsimón], tengo novio. Eres muy dulce y no quiero perder tu amistad». Casi lo prefiero, a las duras. Me estaba encariñando mucho con él, tanto física como emocionalmente. Y quizá hubiera roto mi regla de tres meses sin romance constante. Él, tras tres encuentros, al parecer también se estaba enamorando.

«Quiero conservarte como amigo», me dice. Pero al parecer quiere un amigo con privilegios. Amazón tienen muchos problemas en su vida, y no sé qué hacer. Tengo ese dilema ético, y al final le digo que si quiere verme, que me llame. Quizá me toque ser su sicólogo (¿por qué le engañas?), pero en fin, un poco colgadito estoy, no lo niego.

18:50 del 22 de Agosto de 2005

Locuras lujuriosas

«Vamos a decirlo así: si ambos salimos ilesos de esta, tendremos mucha suerte». No suelo empezar una velada íntima con esa advertencia, pero merecía la pena. Tiene apellido de dictador dominicano, y en una especie de guiño retorcido, nombre de faraón egipcio. Es de Mexicali, ciudad donde se pronuncian las ches como shes, y donde el mercurio sube bastante.

Se ha quedado tirado en una zona norte cerca de mi casa, y ha visto el BOE (P), y no ha dudado en pedirme ayuda. Apenas tiene dinero, busca la caridad ajena. Es jefe de nómina de una empresa, y no le parece súmamente raro que con ese cargo su cuenta bancaria se quede vacía. Nos intercambiamos tarjetas de negocios, y se queda en casa una noche. Habla, sueña, me comenta de no se cuántas cosas raras, y se produce la metamorfosis de perfecto desconocido a persona entrañable en menos de tres horas.

Aunque tenemos sexo, me acuesto temprano mientras él ve Se7en. Interpreta mi puerta cerrada como señal de que no quiero ser molestado, y se echa en mi incómodo sillón. Le despierto a las 8 de la mañana, y le invito a que se acueste en mi cama mientras yo hago otras cosas. Mientras duerme, me planteo ir a despertarle de una manera bastante, ejem, explícita. Pero prefiero no hacerlo.

La idea de que condiciono su estadía a que me deje follarlo me parece muy mal. Si él quiere, que lo inicie. No lo hace. Le dejo en un hostal en South Beach, seguro que se lo pasará mejor. A mí me duele el hombro. Al final, sí salimos indemnes.

19:12 del 17 de Agosto de 2005

Virginidad y sexualidad (II)

Creo que no me expliqué o no se entendió bien lo que quise decir. Pero matizo:

Cada cual es libre de hacer lo que quiera con su cuerpo. Tanto la virginidad como la promiscuidad me parecen (salvando los extremos) defendibles.

Lo que quise decir es que sea cual sea la decisión, sugiero que se tome por motivos propios, no externos. Si quieres ser virgen, adelante. Si quieres esperar a tu príncipe azul, adelante. Si quieres irte con el hijo del obispo, el voleibolista y otros, adelante también. Pero así como hay gente que tiene sexo con el objetivo principal de contárselo a sus amistades, hay gente también que se reprime por motivos de sociedad.

Obviamente cualquier persona que se lea mi blog se da cuenta que pertenezco al grupo de los promiscuos, y que entiendo menos al grupo que se puede pasar más rato sin serlo. Eso era todo, espero no haber ofendido a nadie innecesariamente, no era la intención.

Y cuando dije sola y lamentablemente, me refería a que solo he conocido a ciertas personas por Internet. Al único habitué de aquí que conozco en persona es al Turco. Y se acabó de los habitués, no conozco a nadie más en persona.

Por supuesto, también, existen otras aristas en casi todas las situaciones. Pero estoy definiéndome en una dimensión púramente sexual, porque a veces la decisión y motivación elemental son sexuales. Cuando deja de serlo, no tiene vigencia en esta dimensión.

18:57 del 16 de Agosto de 2005

Virginidad versus sexualidad

No sé por qué, pero me he rodeado en Internet (sola y lamentablemente) de personas generalmente jóvenes, masculinos y gay. Algunos han tenido (y tienen) eso que nos inculca la sociedad de que el sexo es malo, y la promiscuidad. Entonces dudan entre dejar su virginidad y entregarse a la lujuria que emana de sus cuerpos.

Otros siguen vírgenes, esperando que llegue su príncipe azul. Entiendo a los dos, aunque a los últimos no tanto. Pero creo que (excluyendo las promesas de fidelidad a terceros) tenemos que dar rienda suelta a nuestros cuerpos. Si nos piden marcha, dársela. La razón creo que es muy sencilla, más allá de los motivos hedonistas: el paso del tiempo te hace lamentar la autorrepresión. Si a los 18 años hubiera pensado lo que ahora, me lo hubiera pasado bomba.

Claro, ese es el caso de muchas cosas en esta vida, y por eso siempre digo en este debate lo de Osvaldo Bazán: cogiendo (follando, chichando) se conoce a gente.

Aclaro que no se debe imponer un régimen sexual ajeno a nadie. Hay quienes soportan su virginidad bastante bien, y no aparentan sufrirla en absoluto (me proyecto). Luego están los que la entregan a cualquiera y se arrepienten, centrándose en las circunstancias del momento, a veces turbias, en lugar de la experiencia adquirida. Otros tienen momentos insaciables, y bueno, obedecen al deseo.

Hay que tener cuidado, y tomar las precauciones básicas. Y nunca arrepentirse del historial sexual. Como bien dice Victor Downes, «el promiscuo es aquel que tiene más sexo que tú». Después de todo, que te quiten lo baila'o. Y si no quieres bailar, pues no bailes. Pero eso lo decides tú, no la sociedad.

15:04 del 13 de Agosto de 2005

Amazón, el hijo del obispo

Es hijo de un obispo. Resta morbo decir que el progenitor es de la Iglesia de Cristo de los Últimos Días, pero todo sea por la verdad oblicua. Nos conocimos hace casi tres semanas en un sitio de internet, y hablamos mucho (lo cual está siendo mi tónica) antes de que viniera a conocerme a casa. Respeta todas las prohibiciones de su iglesia, por lo menos las dietéticas, y no sé muy bien cómo proyectarme. Él se encarga de eso, y es muy cariñoso, nos pasamos casi dos horas abrazándonos y acariciándonos.

«No quiero enamorarme de ti», me cuenta. Yo tampoco, me parece todo un poco prematuro, y se lo digo. La pasión, que tanto ha faltado en esta década, ha vuelto. Me ha gustado estar con él en la cama, abrazados. Creo que cuando dos hombres lo hacemos, lo sentimos mucho más. En parte porque es más fuerte, pero también me parece más íntimo. Cualquiera besa o lamotea, pero abrazar es más complicado.

Aunque está un poco gordito, tiene unas piernas de futbolista que dan gusto. Ah, y conoce a SS.MM. Es una circunstancia muy rara, pero fascinante.

«Doña Sofía me dio un beso aquí», señala en su mejilla. Aprovecho. Six Degrees of Sofía de Grecia. Ya puedes decir que lees un blog cuyo autor besó una mejilla besada en su día por una reina de verdad.

16:15 del 10 de Agosto de 2005

El bajón

Con el sexo siempre me ha pasado algo muy raro: cada vez que me embalo, quiero más y más, y paralelamente más vacío me siento. El bajón me pilló por lo tanto el domingo, después de visitar el nuevo piso del ex, muy mono en muy buen barrio.

Al salir, me siento mal. Me lo esperaba, me lo decía, pero como todo, una cosa es la teoría y otra es la práctica. Fue temporal, pero me dio un poco de miedo. Quiero andar esa cuerda floja entre la codependencia y el ermitañismo. Hay un camino intermedio, lo sé, es cuestión de encontrar suficiente parsimonia y seguirlo. Pero si antes no me engañaba, ahora menos. Diez años con la misma persona, aun en los momentos en los que estábamos sumidos en el olvido mutuo, crean costumbre. En fin, que soy un ser humano y que he tenido un momento bajo.

Eso no quiere decir que me arrepienta de mi decisión ni que me haya engañado. Sigo mirando al futuro. Tan solo estoy más agradecido con mi familia, amigos, con Ed., el voleibolista y, sobre todo, con el Alteñito. Sin todos ellos, esto hubiera sido mucho más difícil de llevar.

15:59 del 9 de Agosto de 2005

La identidad

Dejo claro que tengo otro blog, oficial, en el cual apenas pongo cosas personales. Entre otras razones, porque la mitad de mi familia me lo lee, y obviamente no puedo poner que me gusta el glúteo del voleibolista ni lo que me me pidió el ex una vez terminada nuestra conversación.

Lo comento porque en su primer podcast, Ed reveló la identidad de un servidor. Borjamari hizo algo parecido en su día, aunque sin revelar claramente mi nombre y apellidos.

En cierto modo, eso no me importa, y aquí de vez en cuando he hecho un par de guiños. Pero no voy a decir quién soy, porque entonces pierde la gracia.

15:07 del 5 de Agosto de 2005

Sustos

Mi servidor me ha jugado una mala pasada, pero el caso es que aquí estoy de vuelta. Ha sido todo un susto...

08:44 del 4 de Agosto de 2005

Los pecados de la juventud

El joven está viendo su telenovela. Tiene la cabeza apoyada en mi rodilla, y después de haber tenido relaciones con él, le acaricio suavemente. «Me he perdido casi toda La madrastra por ti». No pensé que me iba a ver los últimos 16 minutos del culebrón, pero los disfruto.

Conocí al voleibolista hace unos meses, y anoche me decidí a tener algo con él. Fue bastante raro, porque su amiga se quedó sin batería, y les tuve que ir a recoger para literalmente echarles un cable.

Su historia es un poco rara (estudiante de medicina forense, jugador de una selección nacional de voleibol), pero en estos momentos todo lo peculiar me atrae. Vive en un hotel de pocas estrellas, de estos edificios art decó del continente americano venidos a menos.

Su padre, que es de la isla donde dicen «bendito, nene», es al parecer dueño del hotel. El chico, oriundo del país del «chamo»y del «pana», dice pertenecer al equipo nacional de su tierra natal.

Creo que es una de esas personas que tiene una crisis de identidad nacional, porque ha estudiado en tres países distintos.

Todo esto lo acepto con casi buena fe, porque aunque puede ser un fantasma, me caen muy bien. Tiene 12 años menos que yo. No me voy a casar con él, ni nada. Ambos queremos un pasatiempo.

En la cama genial, aunque tiene mucha prisa. ¿Será la edad? ¿La madrastra? Nos despedimos, nos llamamos. Me recuerda al Alteñito en algunas cosas, creo que eso es positivo. Me imagino, claro, porque no conozco al Alteñito en persona. Cuando dejo de analizar las cosas y de dimensionar lo acontecido, soy más feliz.

El ex me ha dicho esta mañana que prefiere dormir en su nuevo apartamento a partir de hoy. Es lo que quiero, pero disimulo un poco. Sé que esto no va a ser fácil, no me engaño, pero ya lo prefiero afrontar solo una vez que ocurra.

Me vuelve a repetir lo de «lo siento, fue el error más grande de mi vida haber empezado esta separación». Esta vez me sienta mejor, pero ya es casi anecdótico. Nuestras vidas tienen más viento en sus velas, y eso es lo que cuenta en estos momentos.

10:23 del 3 de Agosto de 2005

Sólo quiero que te vayas

El lunes por la noche me pilla el ex viendo la tele, y me cuenta de su vida y desventuras. Por fin le van a dar su apartamento este fin de semana, y se irá. Me pregunta que cómo estoy, y le digo que sencillamente quiero que todo esto acabe de una vez, que se vaya y que ambos comencemos a retomar nuestras vidas.

Estoy cabreado con lo del sábado, y se lo digo. Y también preocupado por él, y por supuesto que se lo digo, porque a veces tengo que dar rienda suelta a mi hostilidad porque si no me callo las cosas.

- No te tienes que preocupar por mí, no voy a hacer ninguna locura.
- Quieres decir que no vas a hacer ninguna locura más.

La conversación va por ahí toda la noche, con ese tono subido que francamente no me gusta pero que no puedo ocultar. Le reprocho lo que hizo nada más acabar con el francés, que viniera a casa sabiendo de sobra que me lo iba a endilgar. Me acaba pidiendo perdón otra vez, por su falta de todo.

Y sí, confiensa que hace un mes no estaba en condiciones para hacer la propuesta que hizo: «creo que me hacía falta a mí separarme, estaba descontrolado. Tenías razón».

La razón para mí es como una especie de seducción, ansio tenerla, pero una vez que la poseo, sobre todo de forma tan machacona, ya no me interesa. Es triste, muy triste, todo esto.

Pero me siento bien, es lo único que no le cuento. Que en el fondo estoy como unas castañuelas. No quiero herirle, todavía le aprecio. Parece contradictorio, pero no lo es.

Le estoy haciendo una especie de pantomima dialéctica: ¿no cree que si ha tenido esas dos faltas de juicio tan graves necesita ayuda? Para mí sería obvio en mi persona, no sé, pero no se da cuenta. Solo ante el peligro, se ha creído Gary Cooper.

10:14 del 1 de Agosto de 2005

El pudor

Antes iba por casa en calzoncillos y a veces sin camisa. Ahora, con el ex todavía en casa no puedo. Él no ha cambiado un ápice, sigue andando como perro por su casa marcando paquete (no lo puede evitar). Pero yo me pongo bañador y camiseta.

Es una razón más para querer que se vaya en cuanto antes. El sábado le vi tan derrotado y vulnerable cuando me contó los detalles cutres de lo que le había pasado, que no le hubiera dicho que no a nada físico. Menos mal que no ocurrió. Y no quiero que se presente la situación otra vez. Tiene una red de apoyo ajena a mí, la debe utilizar.

El miércoles teóricamente la comunidad de su nueva casa votará para aceptarle como inquilino. Obviamente, desde aquí pido un sí en dicho voto.