" /> Parsimonia: Septiembre 2003 Archives

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18:51 del 24 de Septiembre de 2003

El husband me hace caso

El husband el domingo estaba comentando con su familia que le habían ofrecido el papel del león en el Mago de Oz, y que lo había rechazado.
Le pregunté que por qué. «Porque te prometí que no iba a aceptar ni un solo papel más este año».
Ah.

17:14 del 19 de Septiembre de 2003

Un titán azteca

He estado de viaje, de ahí que no haya escrito mucho. Durante mi viaje a otra ciudad, he visto que una de las personas en mi supervisión drecta está muy pero que muy bien. A los hombres se les permite, generalmente de forma impune, piropear a las mujeres, aun en lugares de trabajo.

Un jefe puede decir, «uy, qué guapa has venido hoy» o cualquier otro piropo baboso sin miedo a retribuciones. Yo, a mi guapetón de origen azteca y con horas de entrenamiento en un campo de fútbol americano, no puedo decirle que «me acuerdo de la virgen de Guadalupe cada vez que admiro la perfección de cuerpo serrano, que está como el Popocatépetl: bronceado por fuera y lleno de fuego por dentro».

Bueno, es excesivo. Pero tiene ese encanto geminiano que me pregunto sobre sus gemidos geminianos. Vale, también es excesivo. Pero lo más injusto de ser gay es reprimirse y no poder admirar de forma sincera el cuerpo ajeno por temor a acabar bajo tierra.

Los niños de Brasil

No hay nada como irse al fotolog y ver a estas serranas criaturas poner su mejor cara delante. Gracias a Seyd por hacerme adicto.

08:54 del 8 de Septiembre de 2003

Presento

Llevo dos días planteándome cómo presentar a Manny. Me escribió un correo electrónico hace una semana, diciendo que vive en Miami y que quiere montar un blog, que cómo lo hace. Le recomendé blogspot y un par más, y le dije qué tipo de contenido iba a poner.

Me mandó el primero motu propio. Es como una especie de página de Zoe Valdés contada por un fraile penitente. Al principio me pareció inmoral, luego obsceno, y ya cuando tocó fondo, me empezó a gustar. Tiene de todo, incluyendo una ortografía aventurera y un argot bastante cubano.

Reconozco que me gustó, para qué mentir. Y le ofrecí un espacio en Parsimonia.net. Claro, con la condición de que tenía que esmerar su escritura, que ises no es una palabra. Y que se lo diseñara él solito en Movable Type. Entonces le hice una pregunta indiscreta: ¿por qué? Entiendo que se quiera desahogar, ¿pero en Internet? ¿Busca ligues? ¿Amistades? ¿Hombros en qué llorar? ¿Exhibirse?

No entendí su respuesta, y por respeto no la voy a intentar interpretar.

Aquí aviso que Manny: diario de un infiel, no es para todo el mundo. Es bastante, ejem, gráfico. Toda la responsabilidad de su contenido es de Manny, a quien no conozco en persona pero con quien sí he hablado por teléfono.

Antes de dar el enlace, también quiero decir que si te tengo enlazado y te hace falta espacio para tu blog (que no para tu web, ojo), ofrezco Parsimonia.net. Ya se lo he ofrecido a un par de personas. Solo hay cupo para dos o tres, o sea que venga, sin miedo, que no cobro.

Ahí va Diario de un infiel.

01:15 del 5 de Septiembre de 2003

Echándome los tejos

Hoy se me insinuó un chico. Bueno, de chico, nada. Tiene 5 años más que yo, y Parsimón está hecho todo un dinosaurio.

Por lo general no me fijo cuando me echan los tejos, o lo hacen de una manera tan abrupta y fea que me repele.

Pero no, este señor, que trabaja en mi mismo edificio de oficinas, me abordó en plan simpático. Había hablado con él un par de veces, y en esta ocasión aprovechó para decirme que tengo unos ojos muy bonitos.

Le contesté que él también, y luego siguió con mi cara, mi pelo, hasta que parecía casi el anfitrión en un desfile de modelos. «No es para tanto», le dije. Pero siguió, tranquilamente, y me puso la mano en el brazo. Y aquí ya le puse en su sitio, pues uno estará salido pero tiene vestigios de decencia.

Una lástima, porque lo dijo de forma tan encantadora que se podría haber quedado ahí y me hubiera hecho tilín posteriormente. Pero siempre se propasan, como Cipriano. Y hay que llamarles la atención.

01:27 del 3 de Septiembre de 2003

El ganador

Como dije la semana pasada, quedaban tres en Boy meets Boy.











El de la no-pluma escondida acabó siendo Franklin, que confesó inmediatamente después de ser identificado como, tal y como diría Peluche, amante de los culos blandos. «Es que soy sensible y desde niño me decían marica. No he querido infiltrar nada», se defendió el infiltrado.

James eligió a Wes, que pisó fuerte y ganó. Brian, pobrecita, se fue llorando y con un insulto del mismo James: «la única forma de que no salgas herido de esto es que no te elija». Pues vaya.

Lo que más me ha chocado de todo esto es que los siete heterosexuales ocultos elegidos jamás dudaron, jamás se doblegaron ni se dejaron llevar por sus papeles. Es una muestra más de lo fija que está la sexualidad en esta sociedad.

En los años 70, ser gay era una especie de revolución, todo el mundo lo podía hacer. Podías ser gay temporal, indefinido, eventual, todo para rebelarte contra las normas morales. Pero algo pasó desde ese entonces, algo que obligó al movimiento a decir que somos inmutables, como los soldados en el Palacio de Buckingham. Que nacemos como somos, y se acabó.

Probablemente fue para combatir a los puritanos del patio que dicen que ser homosexual es inmoral, y que todos pueden cambiar. Es más fácil, supongo, decir que no se puede cambiar que afirmar que cada cual tiene derecho a hacer lo que le dé la gana.

Ha sido el triunfo de Fernando Esteso: Los niños con los niños, y las niñas con las niñas.