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Emilio, tan periodístico él, recuerda su experiencia con Chayanne. Curiosa y casualmente, es reflejo de mis vivencias.
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« Agosto 26, 2003 | Página Principal | Agosto 31, 2003 »
Emilio, tan periodístico él, recuerda su experiencia con Chayanne. Curiosa y casualmente, es reflejo de mis vivencias.
La entrevista miraba a la ciudad, desde un hotel de lujo. A veces no sabía si era para la revista en español más importante del país o para Shangay o Zero. El editor, subeditor y reportero en jefe todos gays. Y vamos, que no harían dudar a nadie. La otra reportera presente tiene un hermano activista.
«Queremos un free-lance», me dicen en un espanglish suelto y atormentado. Les contesto que no puedo, que mi empresa jamás me permitiría colaborar con alguien así. Pero se abre una relación personal, juran que me llamarán si hay plaza en español «para mí».
Les cuento que sé hacer un poco de todo: HTML, Photoshop, reportar, editar, etc... Me abren más puertas, todo acaba en sonrisas y en cotilleo. Me acompaña a la salida el reportero en jefe, ex compañero durante casi cuatro años. Quiere ponerme en una plaza editorial, pero todavía no es el momento. Me ha vendido como gracioso (que en realidad no lo soy, más bien soy bastante sarcástico cuando me da la vena) y «buen escritor». Alucino.
Total, hoy por hoy con las manos vacías. Pero me da la espina de que pronto voy a estar pidiendo una plaza en Nueva York.
Hoy, en unas tres horas, tengo mi entrevista con un medio de NY. Es la que me llevan postergando tres semanas por razones de salud del editor. Ya veremos, me tira muchísimo. La incógnita es el lugar (es para algo que verdaderamente se puede hacer en cualquier ciudad del mundo; sólo es cuestión de convencerles) y claro, el salario, porque Nueva York es bastante más cara que mi ciudad actual.