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07:53 del 8 de Agosto de 2003

Infiel de palabra

Tengo un amigo, Armand, que dice que la infidelidad empieza desde que ves a alguien en la calle y piensas irte a la cama con él. Esto me parece algo ridículo, porque pone el listón de la lealtad sumamente alto: sólo tú serás mi atracción y tentación, sólo tendré ojos para ti.

Por otra parte, es un umbral muy fácil de cruzar. Ya dentro de eso, da igual mirarle el culo que pasarte la noche con él, es todo lo mismo. Puesto el culo en la gotera...

Luego viene el pecado o desliz físico. Un lance sexual prohibido con alguien. Hay quienes los evitan, hay quienes los tienen de forma casual y natural. La monogamía no es un estado normal humano, tenemos atracciones que van más allá de nuestra pareja. Después de todo, el amor cortés es una invención del Renacimiento. Antes los humanos éramos más consecuentes y sinceros.

Dicho esto, soy de los que procura evitar estos encuentros. Primero porque son adictivos, y segundo, debido a mi forma de ser, porque soy enamoradizo. Para mí el sexo es algo más, siempre le encuentro una vía afectiva. Por eso huyo de esas situaciones, porque sé que me pueden hacer mucho daño (y al husband ni se diga).

Por último está lo que llevo practicando aquí desde hace una semana: la infidelidad de palabra y pensamiento. Es la más grave y terrible de todas, no me cabe duda. No es justa, pero tampoco es absolutamente sincera. A veces se diluyen temores y dudas, que no por expresarse son ciertos.

Me di cuenta, por enésima vez esta semana, anoche. En la intimidad me di cuenta que le quiero, que a veces digo tonterías sin pensarlas. Que a veces me canso sin razón. Hay momentos en los que expreso, injustamente, mi desazón. En resumen, que no me debo hacer mucho caso.

Más oportunidades

El viernes que viene tengo una entrevista de trabajo con una importante revista, quieren que alguien edite su web, y tenga experiencia con HTML, Photoshop y revisión de artículos....mmm, parece que conozco a alguien que puede desempeñar esas labores.

Vamos a ver cuánta guita ofrecen. Me siento incómodo porque la empresa donde trabajo actualmente se ha portado muy bien conmigo (Parsimón ha tenido dos meses y medio de crisis personales, laborales y viajes extendidos). No es que crea que les traicione, pero me parece algo difícil de explicar.

La única incógnita es dónde sería el puesto, si en la ciudad de los rascacielos, como me temo, o si lo puedo hacer desde casa. Si es lo primero, esto abre cierta duda, pues depende de si el husband me quiere seguir o no. Siempre ha manifestado su desprecio por la Gran Manzana, pero habrá que verlo.

Pese al dump de inquietudes que vierto por aquí, le sigo queriendo. Las cosas, como bien dice ese gracioso filósofo que es Peluche, se hacen, no se dicen.