Lo opuesto al amor
La gente y la mayoría de los tests de inteligencia suelen convertir al antónimo del amor en odio. O sea, su opuesto. En cierto sentido es cierto, pero para odiar a alguien de verdad tienes que invertir una cantidad importante de emociones. A las dos personas que llegué a odiar en su momento en mi vida las había amado bastante antes.
Pero en cuanto a frecuencia emocional, lo opuesto al amor es la indiferencia. Es lo que siento por el Ex, absoluta indiferencia. Es triste sentirlo después de 10 años, pero creo que fue el abandono emocional y la combinación de situaciones raras y tensas en estos tres meses de divorcio. Al final, me da exactamente igual. Me parece triste, no me gusta sentirme así, pero no por ello deja de ser cierto. Ya no lo quiero, ya no siento nada por él. Después de una década, he logrado imitar su aparente indiferencia, pero esta vez de veras.