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Se acabaron los juegos

Anoche, cuando El Turco me abre los ojos de que estoy jugando involuntariamente con el Alteñito, me decido a hablar con él. Repetimos todo lo que hay que repetir, y me parece al principio un ejercicio más, de los muchos que he tenido, para lavar mi conciencia. Pero entre el metralleo de indirectas y de sopapos de realidad, de repente cala: Es IMPOSIBLE. Por el momento lo es, le contesto. Y me callo. Me encantaría añadir una palabra de aliento sobre el futuro, pero me reprimo.

No hemos dicho nada nuevo, pero esta vez me da la impresión que se ha filtrado. No es que no sienta nada por él, pero ha sido muy egoísta de mi parte jugar a la posibilidad de que estemos en reserva el uno con el otro. Quizá, lo espero, pero por lo demás no es nada justo. No estoy en su misma situación, no puedo darle más ilusión.