« Las doce campanadas | Página principal | La depre ajena »

Cosas te iba a decir cuando estabas dormido

Pero no te las dije porque dormiste poquísimo, casi acechándome, aprovechando cualquier indicio de que estaba medio despierto para meterme mano.

Eres un lujo, Alteñito. Lo eres, me siento como el objeto de una obsesión magnífica, preocupante, pero estupenda. Preocupante porque conocer a alguien que quiera follar (coger, o como tú dirías, tener algo conmigo) más que yo, y que encima lo quiera hacer conmigo, es toda una novedad. Cuando me despertaste la madrugada del viernes me alteró un poco. Pero me encanta, debo reconocerlo.

Y te echo de menos. Quisiera hacerte venir, provocar algo para que vengas a vivir conmigo. Sé que las personas como tú no vienen todos los días, que aunque es prematurísimo me gusta mucho ser adorado sin saber del todo por qué.

Porque no sólo me puedes hacer feliz, sino que además te puedo hacer feliz. Pero no puedo, porque vives en un pueblo pequeño al que le quedas muy grande. Y tienes que irte de ahí, dar el salto. Todavía me acuerdo de tu cara de decepción cuando te dije lo de JA en la pizzería.

Me gustaría manipular, forzar situaciones, porque los medios justifican el fin. Pero no puedo. No porque no quiera, sino porque es una versión binaria: tu pueblo o yo, tu vida o la mía a mi manera. Entrarías con mucha desventaja, y sencillamente no me parece justo.

Tienes que tomar tu vuelo propio, no me atrevo a darte el empujoncito (o el aventón, como tú dirías). Somos hombres libres, y mi decisión me pesa porque a veces soy demasiado sensato con mi impetú. Pero eres tan frágil que no quiero alterarte sin tu permiso.

Es tentador, muy tentandor: ¿a quién no le gustaría tener a alguien que lo idolatre y saber además que lo iba a tratar bien?

Pero te esperaré como el lobo que a veces emulamos en nuestros juegos. Cuando emprendas el vuelo que alguna vez te verás obligado a emprender, te seguiré la pista. Quizá tu corazón ya esté repuesto, ya veremos.

Mientras tanto, ocupo que te ocupes de tu futuro. Dicho en tu dialecto y en el mío.

Comenta

(If you haven't left a comment here before, you may need to be approved by the site owner before your comment will appear. Until then, it won't appear on the entry. Thanks for waiting.)