Ofertas nada decentes
Hace tres meses en cierto país donde se bebe tequila, posterior al interludio moreliano tuve un romancito chilango. Fue una cosa de una noche, a partir de ese entonces solo fuimos amiguitos y punto. Cena, paseos y acompañamiento al aeropuerto.
Total, que ahora que se ha enterado de mi disponibilidad, me está echando más que flores. «¿Te gustaría hacer el amor conmigo?» La pregunta viene de sopetón, y le digo que bueno, matizando que lo que pasó entre nosotros no llegó sexualmente hablando a eso, pero que interesarme....pero le cuento lo del Alteñito, y se ofrece a visitarme durante mi romántico viaje en septiembre.
Le digo que no estaré en la ciudad grande, cuya homónima está a 58 kms. de Madrid, sino en un pueblecito típico de la sierra. No es del todo cierto, pero bueno, no me parece oportuno. Me encanta el tono juvenil, digno de chapero: «Entonces mándame el dinero del pasaje». Prefiero no hacer caso al comentario, le explico por qué no es buena idea, y ya. Pero la verdad, el hecho que tenga 21 años (bastante menos que un servidor) no le da derecho. Se lo tendría que haber aclarado, pero la verdad es que soy un cerdo: pienso en esa cara, en ese cuerpo, y decido callarme.
Pero, ¿qué coño hago yo, con todos mis respetos a mis jóvenes lectores, con un chaval de 21 años? Rectifico, cumple 21 el mes que viene.