Confesiones
Con las amistades, me da un poco de vergüenza decir que me siento bien. No genial ni espectacular, tan solo sereno.
Mi madre creo que pasa, aunque me dice, a estas alturas: «tienes que tener cuidado...cuidado con las enfermedades, la calle está muy mal».
Pero me siento libre. Y ya sé que a los lectores de este blog les parecerá raro ese calificativo, el caso es que me alegra.