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Las malas adicciones

Hoy te iba a escribir una carta. No era para exigirte educadamente la devolución del dinero que me debes (que ajustado a la inflación supera los 20.000 dólares). Ni tampoco para exigirte una explicación de por qué a veces tengo ganas de escribirte cartas medio tontas.

Me detuve en el Querido. No fue tanto la duda entre el querido o el estimado, sino más bien percatarme de lo que estaba haciendo. Es casi afín al síndrome de Estocolmo, pero 12 años después, en los que te he visto una vez nada más.

Te echo de menos, aunque no hay lógica para explicarlo. No sé qué era peor, si mi represión sexual, la manera en que me tomabas el pelo, o las noches de ron y marihuana. Lógicamente me digo que fuiste una educación bastante cara. Me enseñaste no a divertirme, sino a asomarme al borde del abismo de una vida desastrosa. Ahora, con el tiempo, es obvio que estaba locamente enamorado de ti.Y no tuve los huevos de decirte nada explícitamente.

Todo fue tácito, una especie de pacto secreto, nuestra propia versión de "don't ask don't tell" a nivel subconsciente. Y claro, acabamos mal. Muy mal. Tres años de borracheras, confesiones falsas, gastos inimaginables y de poner a prueba nuestras familias.

Ahora me doy cuenta que eres como una adicción. Parecida a la que tuve con mi padre, absolutamente insana y a veces muy nociva. Lo mejor del asunto y a la vez lo más triste es que no podemos volver a esos papeles, yo fingiendo que me gustan las chicas y que soy tu amigo del alma y tú como guía del averno de tu amigote. Ya sabes todo sobre mí, ya sé todo sobre mí. Pretender otra cosa sería imposible.

Comentarios

Las malas adicciones, la mala educacion. Y todo lo demas:

No me mandaste la direccion que te pedi, tu sabras porque. Aquella noche fui a mandarte un beso y pense que quizas "Un beso" asi solo escrito, no te llegaria. Asi que decidi rodearlo de un niño que no quiso crecer, un fantasma enamorado, un libro lleno de viejas tristezas y una rana con una pulsera a la que pedi tres deseos y solo me concedio uno. Te di a elegir y no elegiste. O quizas si.

Cuánto cripticismo, Dios mío. Manuel, no entiendo na de na. Escríbeme, anda, que soy un desastre para contestar cosas.


Me gustaron tus palabras. Yo tambien me detengo aveces en el querido. Solo deje colgado en esta pagina la ultima carta que no termine, esa que alguien no leera.

Hace ya tanto tiempo...

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