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Los contenidos de la empanada

Leo con cierta sorpresa el comentario de la «empanada de polla». Pues aunque he llegado hasta aquí en gran parte por ese ingrediente, vital en los regímenes alimenticios de cualquiera que se precie, mi actual confusión no se debe a ello.

Me explico: R. no es una consideración seria de por sí. Me sedujo emocional y espiritualmente hace un mes. Lo del sábado pasado fue sencillamente su consumación física.

En el fondo no me fío de él, y sigamos con la dureza de la realidad: desde la noche fatídica no me ha llamado para preguntarme cómo estoy, ni ha devuelto dos mensajes: uno en su móvil y otro en su correo electrónico. Esto me ha sorprendido no por el mero hecho de que ocurra, que me esperaba, sino por su rapidez en conseguirlo.

Se puede decir que se deba a que me fuera cuando me pidió que me quedara el sábado, pero lo dudo. Los hombres somos en el fondo muy caguetas y cualquier consideración de firmeza y continuidad emocional provoca evasión. Ha sido en parte como la serpiente que tienta a Eva.

O sea, no estoy entre R. y el husband. Estoy entre el husband y no husband. Decírselo, estoy casi seguro, sería el final. Primero porque dicho desenlace ha sido advertido en numerosas ocasiones, y segundo porque no hay verdadera contricción tras el examen de conciencia.

Además, no quiero minimizar el impacto, le dolería muchísimo. Haría daño a una persona que quiero mucho. Este planteamiento obvia que más daño le hago pensando tanto en R. y en quejarme de la pareja.

Y aquí llego al callejón sin salida: si le digo algo, no sólo se acaba, sino que no hay solución. Los problemas de agosto se han atenuado, pero no del todo. Por lo cual, no puedo prometer que no se repita lo de R.

Ah, debo añadir de que en el fondo soy muy cobarde. Y que no estoy mal con el husband. Requetebien tampoco, pero no mal. Entonces las verdaderas opciones se reducen a tres: 1. Confesar y acabar todo. 2. No decir nada y procurar mejorar las cosas. 3. No decir nada y ver lo que cura o corroe el statu quo. Esto puede ser de todo, desde conocer a otro R., a reconciliarnos de verdad o que entre alguien mejor en mi vida.

El planteamiento no es nada ético, considerado o valiente, pero hoy por hoy estoy entre la segunda y la tercera. Esto me está dando para otro post.

El caso es que R. está fuera de la ecuación. Aunque quizá reaparezca puntualmente, en el fondo no pinta nada. Ha sido un componente, no un participante ni un móvil.

Comentarios

Yo, como co-cobarde, me he quedado con la opción 2-3, como debe ser. Ahorrar sufrimientos innecesarios (a no ser los mios) y esperar a que el tiempo ponga todo en su sitio.

Ah! se me olvidó comentarte...¿cómo puedes estar seguro de que al husband no le ocurre lo mismo?, que no hay un R. P. o S. y tiene tus mismos pensamientos? ¿hasta qué punto conoces a una persona? La incógnita no son nunca los otros, sino tú mismo, pero despejar la incógnita y hacer un strip-tease mental es nuestro trabajo...

Bueno, es una decisión como cualquier otra, no muy "ética" pero bastante más cómoda que enfrentarse a consecuencias no muy agradables..

Es lo de siempre, valorar todo y saber que tiene más importancia si mantener una situación o replantearsela.. todo tiene sus ventajas y sus inconvenientes.. a la balanza y a tirar por el lado que más pese..

Cada uno tiene parámetros distintos a la hora de valorar la importancia de algo, por eso sólo tú puedes tomar la decisión con todos los argumentos..

Yo no soy perfecto, y en lo mismo que has caído tú, cai yo aunque de manera "más dispersa"... al final, presa de remordimientos, acabé confesando... la relación se resintió por un tiempo corto, y se reforzó más tarde. Pero claro, nuestros respectivos son completamente distintos y mientras que el mío se lo tomó en plan doctora Ochoa, hoy señora de Foster, el tuyo me temo que se lo tomará en plan Blanche DuBois o Norma Desmond, y puede ser trágico como la bajada de escalera de Norma/Gloria Swanson en "El ocaso de los dioses"...

Si te sientes capaz de callar a la vez que intentas emular a Jimmy Stewart en "Que bello es vivir" y tener los ajos y la estaca preparada por si reaparece R., me parece una buena opción. Bastante sufres tú ya como para meter también a la parte contratante en todo el lío...

y empanadas, ya ni las de bonito.

Pero hay que ver lo poco sensible que es la Menegilda... yo que tú la despedía... ¿y estás seguro que no te sisa en la compra?

Creo que en la pareja, cuando la cama no funciona, el resto se desmorona lentamente, de a pedazos.
Ya te conté que hace unos meses se acabó mi relación de pareja, después de 10 años juntos.
Ahora me doy cuenta de lo mucho que hice para negar lo que pasaba, reemplazando el sexo con distracciones menos problemáticas que una infidelidad (horas demás dedicadas al trabajo, a la computadora, a la TV).
Pero mi compañero prefirió ir de frente y planteó el fin de la relación.
Y bueno, acá estoy. No te creas que no sufro, pero mi sufrimiento es diferente al tuyo.

Un abrazo.

Jorge, desde Rosario, Argentina.

A ver que te ha ocurrido que nos tienes una semana si nada, y esperando y esperando.

Espero que estés bien, y que este atraso en el blog sea sólo una inapetencia pasajera. Cuídate.

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