Conversaciones vitales
Anoche me acabé yendo a casa de R., después de hacer las paces por el incidente de agosto. Me ha pedido perdón unas 10 veces por eso, y al final, como en Good Will Hunting, se lo acabo dando.
R. es géminis, y confieso que tengo cierta debilidad por ellos (estuve enamorado de uno durante varios años). Y en fin, empezamos a hacernos amigos cuando ambos transcendimos nuestras caretas: él la del brutote insensible y yo la del frío amargado.
Como anoche el husband tenía que ir a dos funciones, me pasé gran parte de la noche en casa de R., viendo la intragable Piratas del Caribe y hablando. Al igual que el husband, R. ha estudiado sicología, pero le fascinan más las personalidades (sobre todo la mía). Siento que me está echando los tejos, y de vez en cuando se pasa un poco, como alguien que quiere ver hasta dónde llegan los límites.
Pero por lo poco que me conoce R., me conoce muy bien. Parece contradictorio, pero no lo es. Mis dos grandes problemas, lo sabe, es no saber decir que no y callarme todo. Hablamos del husband, de cómo están las cosas actualmente (que ni bien ni mal, sencillamente en una inercia). Confieso que creo que no me deja porque sencillamente no tiene dinero.
Y me dice que hablo de las cosas como si no tuviera control sobre ellas, como si fuera un espectador de mi propia vida. Que tengo control. Por otra parte me dice que él no cree en las parejas, ya ha tenido tres de más de tres años de duración, y que tarde o temprano la gente se rinde. Nada optimista, la verdad.
Vemos la increíble Kandahar, una de esas numerosas joyitas que demuestran que el cine iraní no tiene nada que envidiar a ningún otro. Y nos vamos a cenar tardísimo a La Carreta, un restaurante cubano. Cuando salimos del coche me coge de la mano, no sé qué pensar. Salvo que qué guapo está y la vergüenza que me hace pasar (la idea de que si sigo saliendo así con él y pensando estas cosas vamos a acabar tarde o temprano en la cama, también se me cruza por la cabeza).
Y está guapo, no hay vuelta de hoja. Me da a entender muchas cosas, y entre ellas que esta es una amistad peligrosa (no porque tenga malas costumbres, salvo la de intentar seducirme de forma pasiva). No sé cómo vamos a acabar, cuándo diré basta, cuándo se rendirá, cuándo me cansaré. Lo que sí sé es que su amistad-tejo hace que el husband me resulte más llevadero. Me alegra.
Y me confunde un montón, claro. Porque hay algo que no cuadra, y lo sabemos ambos. Algo que no tiene la más mínima lógica, jugando a una especie de ruleta rusa por morbo.
Mientras consumo mi delicioso bistec a la milanesa, me comenta que las parejas han de tener mucho en común. No lo sabes bien, majo, no lo sabes bien.
Comentarios
Sabes, tengo ganas de que me paso algo similar. Ya hace tiempo que no tengo nadie rondadome como R. a ti. Recuerdo que se siente muy especial, y es todo un ego-booster (?). Kandahar me encanto. Precisamente hace dos semanas la rente para verla por segunda vez. Samira Makmalbaf (?) es extraordinaria. Bueno, todos los Makmalbaf son buenos...
Por: seyd | Diciembre 19, 2003 11:40 AM