Echándome los tejos
Hoy se me insinuó un chico. Bueno, de chico, nada. Tiene 5 años más que yo, y Parsimón está hecho todo un dinosaurio.
Por lo general no me fijo cuando me echan los tejos, o lo hacen de una manera tan abrupta y fea que me repele.
Pero no, este señor, que trabaja en mi mismo edificio de oficinas, me abordó en plan simpático. Había hablado con él un par de veces, y en esta ocasión aprovechó para decirme que tengo unos ojos muy bonitos.
Le contesté que él también, y luego siguió con mi cara, mi pelo, hasta que parecía casi el anfitrión en un desfile de modelos. «No es para tanto», le dije. Pero siguió, tranquilamente, y me puso la mano en el brazo. Y aquí ya le puse en su sitio, pues uno estará salido pero tiene vestigios de decencia.
Una lástima, porque lo dijo de forma tan encantadora que se podría haber quedado ahí y me hubiera hecho tilín posteriormente. Pero siempre se propasan, como Cipriano. Y hay que llamarles la atención.
Comentarios
Guaaaaa!! como mola!! que lastima que nunca me haya pasado algo así... ^^
Por: Ertai | Septiembre 8, 2003 7:12 AM