« Confesiones del punto muerto | Página principal | Más oportunidades »

Me confieso con el messenger

Hoy, a través del mensajero instantáneo, he tenido confesiones con dos personas diferentes. La primera, que más bien es una fantasía, es que me gustaría volver al terruño, y me he fijado un plan para hacerlo. Me temo que el husbando no me seguirá, pues sería infeliz. Lo que pasa con esto es que lo he expresado de una manera tan fría que hasta me ha asustado a mí. A mi interlocutor no tanto, pues me ha preguntado que si tengo a alguien calentando en el banquillo, cosa que no es ni remotamente cierta. Pero es terrible en muchos sentidos.

Hablando con Mauricio, me dice que me entiende, que a veces hay que reciclar a la gente. Creo que emplea el verbo mal, pero no sé, me temo que en el fondo el husband no es capaz de hacerme feliz, que no puedo seguirle porque no tiene a dónde llevarme, y que no va a querer venir al lugar que me gustaría ir a mí. Todo esto es muy metafórico y teórico, entiendo que la pareja es mucho más que eso, que la realidad y el uso se interpone entre los planes. Que no se puede ser tan frío.

Al igual que el husband nunca llegará a ser feliz por su cuenta porque es demasiado depresivo, yo nunca llegaré a ser feliz quedándome en un sitio. Y nunca echaré raíces. En el terruño tengo pocas, y en la ciudad de las triquiñuelas menos. No entiendo por qué tengo que ser tan puñeteramente complicado, con lo satisfecho que he estado en este país durante esta década, y ahora, ¡zas! Todo patas arriba.

Es caminar siempre errante mi triste sino,
sin encontrar un descanso en mi camino.
Ave perdida, nunca he de hallar
un nido amante donde cantar.

Como siempre, tan melodramático. Y con el síndrome de Casandra. Me temo que en algunos años leeré todo esto y me preguntaré qué coño me había picado, con lo bien que estaba.

Comentarios

Un exquisito uso del adverbio 'puñeteramente'. Parsimon, te cuento que me desilusionas un poco, yo acá creyendome que mis penas son cosas de mi edad y viviendo con la esperanza que algun día se alejen con el tiempo, pero tu me demuestras que lo que bien enraizado estas jamás se va. Estoy triste, y sé que porque te pasa a ti no es indicación suficiente que me pasará a mi, pero ya sabes como me reflejo en tu vida. Tal vez me lanzaré yo también a mi terruño y dejaré esto, la pregunta es, tendré el valor...

Es curioso, tu vecino en un blog con fondo negro y tu, confesiones a tumba abierta, con un fondo blanco inmaculado. ¿Simple casualidad?

Parsi, las dudas son inevitables y necesarias pero nunca deberían de prolongarse en el tiempo más de lo necesario, impiden vivir y el tiempo, la vida, pasa demasiado deprisa para desperdiciarla.

Esto no es un valle de lagrimas, no vivimos para sufrir aunque sufrir forme parte de la vida.

Cualquier decisión implica siempre perder unas cosas y ganar otras, con sus ventajas y sus inconvenientes, se trata de mirar de que lado cae la balanza y decidir en consecuencia.

Pero se trata de decidir, no de quedarse mirando, el tiempo corre.

Ups creo que me estoy poniendo trascendente, (a veces también sé no te creas), y no es plan, que es viernes y agosto, dos palabras que no suelen ser precisamente malas.

Venga.. que la vida es esto.

Esa frialdad es extraña. Sobretodo para uno mismo. Y es curioso, porque uno se extraña tanto de que se haya alojado donde antes había otras cosas...

Un abrazo Parsimón. Encantado de conocerte ;-)

Comenta

(If you haven't left a comment here before, you may need to be approved by the site owner before your comment will appear. Until then, it won't appear on the entry. Thanks for waiting.)